7/20/07

Los Valores Familiares y la Economia

La Economía y la Apropiación de los Valores Familiares
Antonieta Mercado


En un automóvil en Los Angeles recientemente vi un pegote que decía: “Los Republicanos, Guardianes de los Valores Familiares”. Generalmente los políticos conservadores cimentan sus campañas en el fomento a la moral. Muchos de estos políticos ven con recelo a sus contrincantes liberales, que según ellos, no se preocupan por la sociedad y la familia.

El mismo presidente George W. Bush durante su campaña, utilizó preceptos morales como bandera política y recriminó los actos de su predecesor, William Clinton. El linchamiento de los conservadores hacia Clinton debido al escándalo Lewinsky, constituyó el reinicio de una cruzada política por los valores.

En una encuesta de la empresa Zogby después de las elecciones de noviembre pasado, los votantes identificaban al partido Republicano como el mayor promotor de los valores familiares. En California, el 42 por ciento de las personas creía que los republicanos se preocupaban por éstos, contra sólo el 31 por ciento de los demócratas.

El ex vicepresidente republicano Dan Qualye, criticaba hace unos años el programa Murphy Brown, en donde una mujer soltera y exitosa decidía tener un hijo sin casarse. Qualye decía que era un error mostrar un patrón distinto al de la familia tradicional: el padre, la madre y los hijos, porque esto perjudicaba los valores.

Para muchos conservadores la principal amenaza a la moral fue la aparición de movimientos feministas, homosexuales o por el derecho al aborto. Generalmente no asocian la estabilidad económica con la preservación de la unidad familiar y los valores. Valdría la pena determinar si el hecho de que el padre o la madre pierdan el empleo, afecta más a la unidad familiar, que enterarse que el vecino es homosexual.

Sin embargo, no hay una definición clara sobre lo que éstos valores significan y esto oscurece la discusión sobre los efectos de una economía sana en el bienestar familiar. Si entendemos la unidad y el sustento de la familia como condiciones necesarias para preservar la estructura de valores, comprobaremos que las políticas económicas de esta administración dejan mucho que desear al respecto.

Desde hace un par de años, la familia promedio en Estados Unidos ha visto amenazada su estabilidad económica. Esta merma fomenta la inestabilidad del espacio real en donde conviven los sujetos que personalizan la moral. Reconocer que es la familia la que resiente el impacto de las políticas económicas es tomar en cuanta el bienestar material de la sociedad.

En los últimos tres años, se ha perdido un trillón de dólares en pensiones para jubilados debido a la caída en la bolsa. Esta incertidumbre, aunada a los escándalos corporativos, ha costado millones de empleos que afectan directamente a los norteamericanos. El desempleo abierto pasó de 3.9 por ciento en octubre del año 2000 a 6.1 en este mes de junio. Aunque esta cifra podría bien rebasar el 10 por ciento, debido a las personas que han dejado de buscar empleo por desmotivación.

Los recortes de impuestos no han redundado en un repunte económico. Cuando se pidió una disminución a estos recortes después de la guerra, se eliminaron los cortes de impuestos a los pobres, pero las millonarias ganancias de los ricos quedaron intactas, como se había acordado en el paquete inicial.

Además, los recientes recortes en el presupuesto federal han sumido a muchos estados como California en un déficit incontrolable. Esto se ha traducido en el cierre de clínicas, servicios de emergencia y escuelas, así como el despido de maestros y trabajadores de la salud, mientras el magro presupuesto se destina a seguridad.

La incertidumbre económica en el nivel macro, genera diferentes tipos de problemas sociales. La micro esfera en donde estos problemas se manifiestan es la familia. Sus miembros tienen que vivir el desempleo o subemplearse, posponer tratamientos médicos, educación de los hijos, aplazar el retiro, buscar programas de asistencia. La economía cimentada en dos terceras partes en el gasto del consumo, tiene un lado perverso, pues la confianza es volátil y se genera por supuesto en la robustez o debilidad de la economía familiar, ni más ni menos.

Permitir el paulatino deterioro material de esta esfera social primaria que es la familia, desaparecerá la parcela de disputa de los aclamados valores. La próxima vez que algún político clame su defensa, habrá que preguntarle si tiene un plan concreto para la preservación de la economía y el bienestar social como condición previa para la aparición de los valores familiares que defenderá.

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