7/30/11

Comprar, tirar, comprar (Planned Obsolescence)


Interesante documental sobre la economía de consumo y cómo diseñadores e ingenieros han contribuído a que los objetos que compramos y usamos, se vuelvan como la moda: obsoletos en un corto tiempo y sea más barato reemplazarlos que repararlos. También muestra las consecuencias que la filosofía del "crecimiento" desmedido está causando en el planeta. Vale la pena verlo.

7/29/11

Sicilia no habla por mí

Javier Sicilia y Manlio Fabio Beltrones



En el mes de abril pasado (mi último post) escribí una larga reflexión sobre un movimiento civil incipiente contra la violencia en México encabezado por el poeta Javier Sicilia. En esos momentos me había impresionado la carta que Sicilia escribió apenas se enteró del asesinato de su hijo Juan Francisco, una víctima más de la sinrazón de la guerra contra el narcotráfico, que se ha convertido en nuestra guerra civil. Esta carta había sido dirigida a la clase política y al Presidente Felipe Calderón, al mismo tiempo que a los criminales (todas las facciones de esta absurda guerra). En la misiva Sicilia les decía que tanto la clase política como los criminales habían sufrido un pudrimiento del corazón.

Tres meses y medio después de mi escrito, las inconsistencias de este movimiento me obligan a repensar mi postura. Sin embargo duele un poco, pues ante el resquebrajamiento de la confianza entre la gente en México, y la negra visión que tenemos del futuro ante la indolencia de las autoridades tanto a la violencia como a la desigualdad, el movimiento de Sicilia era un poco de luz en esta oscuridad. Y duele porque uno ya tenía el cuero desconfiado y correoso, y Sicilia con cierta ingenuidad (que en este caso era una virtud), y una agudeza argumentativa nos demostraba que era posible el reclamo de la dignidad humana ante el desdén de las autoridades que celebran como un triunfo su orgía de sangre. Duele sobre todo porque creer en un movimiento incipiente con un hombre enlutado por el asesinato de su hijo, tenía la posibilidad de ser verdaderamente ciudadano, de abrirse y despersonalizarse con el tiempo, de incluir a otros enlutados en el país, a otras víctimas de la violencia del estado (y aquí no me refiero únicamente al estado mexicano, pues este problema es transnacional). Sin embargo, ha sucedido todo lo contrario, pues el movimiento de Sicilia, aparte de ser cerrado para algunas facciones de la sociedad que ya luchaban desde antes contra la violencia (en Ciudad Juárez por ejemplo), tampoco ha sabido despersonalizarse. Sicilia dijo en un momento que por su boca hablaban todos los mexicanos agraviados. Con su excelente pluma y su activismo muy concreto, Sicilia salió a las calles, montó plantones, caravanas por todo el país, aglutinó voluntades, dió forma a un descontento social generalizado. Sicilia ha hecho mucho por supuesto, y en esto debemos de agradecerle que haya puesto en la agenda una resistencia seria a la violencia en el país. Sin embargo, con el tiempo (muy poco tiempo por cierto), este movimiento ahora mismo sufre las inconsistencias de su único líder, que en unos momentos dice y en otros se desdice. Como alguien por allí escribió, le es difícil decir que no a Sicilia, y cuando lo dice, inmediatamente rectifica. No es que haya sido lo del beso a doble mano en la cara de Manlio FAbio Beltrones, ni los besos que prometió repartir a todos los presentes en el Alcázar del castillo de Chapultepec en su reunión con legisladores, no es el beso en la mano a Marisela Morales. Son las inconsistencias. Creo que Sicilia está llevando demasiado lejos su afán de "perdón" o de "amar a tu prójimo." Cree acaso Sicilia que con besos va a redimir corazones podridos de poder, dinero e indiferencia. No lo creo. Así como tampoco creo demasiado en movimientos que no se despersonalizan pronto, y permanecen cupulares porque los líderes no delegan e integran a una sociedad ávida de justicia.

Abajo reproduzco una carta de Primitivo Rodríguez Oceguera, respecto al movimiento de Sicilia.


Estimado Javier Sicilia, ¿cómo ha estado?

Me uno a su dolor, valoro su compromiso con la justicia, y espero que las notas críticas que vienen a continuación le sean útiles para, de ser el caso, corregir errores y ensanchar el camino.

Le informo que usted no habla por mí.

En consecuencia, cuando usted señale ante medios de comunicación que lo que dice y hace es a nombre de “la ciudadanía,” que actúa usted por un “mandato ciudadano,” por favor considéreme fuera de tales referencias.

No habla en mi nombre, Javier, por razones como las siguientes.

1. Falta de transparencia y rendición de cuentas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) y dirección prácticamente unipersonal.

Ignoro cuántas personas y organizaciones forma parte del MPJD pues no existe una página electrónica o un medio similar donde se informe del mismo y se invite a interesadas/os a enviar comentarios, iniciativas y críticas.

Tampoco se ha hecho una convocatoria pública para darle forma –principios, objetivos, planes de acción, dirección- al MPJD. Al parecer, usted y Emilio Álvarez Icaza (EAI) son los dirigentes reales del MPJD, usted más en calidad de figura, y EAI como ideólogo y operador. Una dirección política del MPJD así de cerrada puede parecer a usted y EAI cómoda, expedita, y libre de debates, decisiones colectivas, transparencia y rendición de cuentas.

Pero justo por ello una dirección de tal naturaleza obstruye la construcción de un MPJD democrático, horizontal, descentralizado, e incluyente. Un movimiento, a la vez, donde haya minorías que son apreciadas por las mayorías, en vez de ser marginadas o apabulladas por éstas. Un movimiento bien cimentado y seguro por ejercer la autocrítica y promover la crítica.

Pero, ¿crear un movimiento real, auténtico, interesa a EAI y a usted?

2. Descalificación selectiva de las resoluciones del MPJD en Ciudad Juárez.

Usted y EAI descalificaron por “irresponsables” e “inviables,” por “causar escozor,” a las resoluciones del MPJD en Ciudad Juárez. Ello no obstante, ustedes anunciaron que se realizaría una caravana del MPJD por el sur del país “para cumplir” con los acuerdos logrados en Ciudad Juárez.

Entonces, ¿cuándo las resoluciones de Ciudad Juárez incomodaron a Los Pinos, a la Secretaría de Gobernación y al PAN fueron “irresponsables,” pero cuando sirven para legitimar planes suyos y de EAI son maduras y atinadas?

3. Cambios de posición que minan la credibilidad del MPJD.

A) Javier, en su magnífico discurso del 8 de mayo en el Zócalo usted demandó la renuncia del Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Posteriormente afirmó que no insistiría en ello, y hace unos días declaró que en el diálogo con el Ejecutivo no se pediría la cabeza de ningún funcionario.

B) Usted exhortó al gobierno a negociar con los cárteles de la droga con el fin de moderar la violencia que padecemos, pero ante la tupida descarga de cuestionamientos que generó esa declaración usted abandonó el tema. ¿Sabe, Javier, que es práctica común de los gobiernos, por ejemplo, de Estados Unidos y la Unión Europea buscar contacto, diálogo, tratos con las respectivas “amenazas” a su seguridad, entre otras razones a fin de engañar, infiltrar o neutralizar a esos enemigos? En México la negociación con miembros y líderes de la delincuencia organizada se ha institucionalizado. Se llama “testigos protegidos.”

C) En varias ocasiones usted afirmó que los seis puntos del Pacto que se dio a conocer en el Zócalo serían enriquecidos, aterrizados y firmados en Ciudad Juárez, “el epicentro del dolor.” Así lo entendieron las compañeras y compañeros que participaron en el encuentro de Ciudad Juárez, y así lo supo usted al recibir por parte de las organizadoras/es la agenda del encuentro. A pesar de ello, cuando las relatorías no coincidieron con lo que usted y EAI pensaban, descalificó el trabajo de las Mesas y llamó irresponsables a las/os participantes en el encuentro de Ciudad Juárez.

D) Primero declaró usted que el diálogo con el presidente Calderón debería tener lugar en Palacio Nacional. Eso o nada. Después dijo que por disposición de la Secretaría de Gobernación el encuentro se llevaría a cabo en el Museo de Antropología. Al final, también por indicaciones de Gobernación, usted aceptó que el evento se realizara en el Castillo de Chapultepec.

¿Lo que usted dice, entonces, así sea con palabras como “esto deberá ser” de tal o cual manera, no tiene valor más allá del momento en que lo afirma?

E) En El Paso, TX, usted exigió a Estados Unidos terminar con la Iniciativa Mérida. Con todo, dicha Iniciativa no se menciona en los temas de las Mesas de Trabajo que se instalaron el 21 de este mes en el Museo de Antropología, ni se refirió usted a la misma en el discurso que pronunció ese día ante la Procuradora y el Secretario de Gobernación.

Estados Unidos es tan responsable como México, o más, de la espiral de violencia por la que atravesamos. En su carácter de mayor demandante mundial de drogas y trabajadoras/es sin documentos, Estados Unidos ha provocado en México el auge de cárteles y otras formas de delincuencia organizada, y está ocasionando daños sin precedente a los derechos humanos, civiles y laborales, al derecho mismo a la vida de ciudadanas y ciudadanos, a la seguridad humana, la convivencia pacífica, el respeto a la ley, la consolidación de la democracia, y la relación con Centroamérica. Nunca antes la vecindad y trato con Estados Unidos habían sido tan perjudiciales para nuestra nación y su pueblo sin fronteras.

A pesar de ello, Javier, Estados Unidos sale bien librado, sin mayor rasguño, en los seis puntos del Pacto que nos leyeron en el Zócalo, en las Mesas de Trabajo instaladas en el Museo de Antropología, y en las entrevistas y conferencias de prensa que ofrecen usted y EAI.

Poner fin a la Iniciativa Mérida es una demanda que debe hacerse al presidente Calderón y al Congreso de la Unión, no a Estados Unidos, así como acordar en su lugar un plan de acción basado en la seguridad humana y con responsabilidades claras y medibles tanto para México como para Estados Unidos. Ese plan sería financiado en partes iguales por ambos países y evaluado periódicamente por los Congresos y expertos/as mexicanos y estadounidenses.

4. ¿Aprobación “ ¡ya y sin modificaciones!” de la Reforma Política?

Usted y representantes de una organización de twiteros estuvieron hace días en el Senado para exigir a legisladoras/es aprobaran cuanto antes y sin cambio alguno la minuta deReforma Política votada en el Senado.

Considero que dicha Reforma Política beneficiará más, mucho más, a poderes fácticos del país y del extranjero que a las ciudadanas y ciudadanos. Me opongo, por ello, a que se apruebe ya y sin modificaciones, como usted lo exigió en esa ocasión “por mandato ciudadano” y en “representación de la ciudadanía”. ¿Cuál “mandato,” Javier, y cuál “ciudadanía”?

5. Utilizar al MPJD para promover a Emilio Álvarez Icaza (EAI).

Desde el inicio del MPJD se le indicó a usted, Javier, el conflicto de intereses que enfrenta EAI: por una parte adquirir cada vez mayor poder y presencia en el MPJD, y por la otra, valerse de ello para realzar su candidatura a Consejero del Instituto Federal Electoral (IFE).

EAI ha señalado que el MPJD no tiene precedente en la historia de México, que llevará a cabo nada menos que la refundación del país, y que representa el poder que tiene la ciudadanía para encauzar la dirección política de la nación. ¡Ajúa!

Con todo, si EAI creyera en todo ello, hace tiempo que habría presentado su renuncia a la candidatura de Consejero para dedicarse en cuerpo y alma al MPJD, exigiendo a la vez que por elemental sentido de justicia fuesen electas tres mujeres, tres Consejeras, a fin de que el IFE cumpla con la equidad de género en ese importante espacio de dirección colectiva.

EAI no ha hecho lo anterior. Por el contrario, con excepción de usted, Javier, EAI ha logrado en los últimos meses “visibilizarse” en los medios de comunicación más que todas las madres, padres, hermanos y demás familiares de víctimas de la violencia.

EAI dejaría el MPJD en el momento que lo eligieran Consejero del IFE. En tal escenario, EAI diría que no abandona al MPJD, que sólo cambia de trinchera. Sin embargo, EAI no iría a otra trinchera, sino a un pent-house. El salario y beneficios que EAI tendría como Consejero del IFE gozan de singular exclusividad a nivel mundial: no los recibe ningún funcionario gubernamental o de organismos públicos en Estados Unidos, Canadá, Francia o Alemania.

Por otra parte, de ser EAI electo como “cuota” del PRD, tal cuota sería en realidad de Alianza Cívica, que ya cuenta con un Consejero, Alfredo Figueroa. Más aún, dado que Alianza Cívica pudo sobrevivir gracias al dinero que recibió de la controvertida agencia norteamericana Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), EAI podría ser también “cuota” de Estados Unidos en el Consejo General del IFE.

Javier, en un coreo anterior que le dirigí, señalaba además por qué razones y hechos EAI carece de la confiabilidad, independencia y honestidad requeridas para ser Consejero Ciudadano del IFE.

6. Entregar la dirección del MPDJ a personas ligadas a agencias norteamericanas y al cabildeo a favor de la Iniciativa Mérida.

Javier, usted ha dado un lugar dominante en la dirección del MPJD a personas como EAI, Clara Jusidman, y el Padre Miguel Concha, y ha tenido a su lado en importantes eventos públicos a Sergio Aguayo.

EAI y Aguayo son miembros fundadores y miembros distinguidos de Alianza Cívica, la ONG mexicana que más dinero ha recibido de la NED: un millón trescientos mil dólares. EAI y Aguayo aprobaron/avalaron dicho financiamiento. Por otra parte, ningún mexicano ha tenido con la NED el cercano trato que con la misma alcanzó Aguayo. A su vez, Clara Jusidman es co-fundadora y miembra del Consejo Consultivo de Ciudadanos en Medios, Democracia e Información, AC, una ONG que desde sus inicios depende del financiamiento de la NED (verwww.ciudadanosenmedios.org.mx).

Para darse una idea sobre la NED, Javier, pida a Google el ensayo “Cuando una respetable fundación toma el relevo de la CIA,” escrito por el periodista colombiano residente en París, Hernando Calvo Ospina, y publicado por Le Monde Diplomatique el 20 de julio de 2007.

Por otra parte, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, fundado y dirigido por el Padre Miguel Concha, suscribió el 28 de mayo de 2008 una carta dirigida al Capitolio en la que se demandaba la aprobación de la Iniciativa Mérida, a condición de que incluyera presión de Estados Unidos a México para juzgar en cortes civiles a miembros de las Fuerzas Armadas mexicanas que violaran derechos de civiles en la guerra contra la delincuencia organizada. Esa carta bendiciendo la Iniciativa Mérida la firmaron también CENCOS, Amnistía Internacional México, el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan.”

La Iniciativa Mérida representa la manera concreta en que se ha institucionalizado la subordinación de México a las estrategias de seguridad norteamericanas, y se ha reorganizado el Estado mexicano para responder a las exigencias estadounidenses, desde reformas a la Constitución mexicana, hasta entrenamiento de militares en contrainsurgencia por parte del Pentágono.

Con el cobijo de dicha Iniciativa crecen en México la presencia y operaciones de agentes de la DEA, FBI, CIA, y del propio Pentágono. Así mismo, con base en la Iniciativa Mérida la Casa Blanca y al Capitolio se adjudican en los hechos la facultad de establecer qué es seguridad, gobernabilidad, estado de derecho, y democracia en nuestro país, y por lo mismo, cuáles reformas deben llevarse a cabo para que México se convierta en aliado dócil y confiable.

En este contexto, vale recordar, Javier, que el más beneficiado por la Ley de Migraciónaprobada por el Congreso mexicano el pasado mes de abril fue Estados Unidos. A pesar de su humanista Exposición de motivos, y de reconocer derechos humanos, civiles y sociales de los migrantes, dicha Ley es uno de los componentes legales demandados por la Iniciativa Mérida. Esa Ley, imitando a la Ley SB 1070 de Arizona, quedó enmarcada en la agenda de seguridad fronteriza, seguridad pública y seguridad nacional. Por otra parte, tal Ley de migración servirá para legitimar cualquier política que tenga como propósito cerrar la frontera sur del país a la migración indocumentada, emulando de esa forma al cierre de la frontera estadounidense a nuestros migrantes sin papeles.

En consecuencia, las/os migrantes de Centroamérica y de otras regiones continuarán siendo vistos y tratados como amenaza para México.

Así mismo, al no expedir algún tipo de permiso a migrantes centroamericanas/os para cruzar el territorio nacional, la Ley de migración reafirmó la extrema vulnerabilidad de ellas y ellos, por lo que seguirán siendo víctimas a lo largo y ancho del territorio mexicano de abuso, golpes, extorsión, secuestro, trata, violación, tortura y asesinato por parte de la delincuencia organizada, en complicidad frecuente con policías y autoridades.

7. Es necesario crear una Comisión de la Verdad, pero que sea genuina e independiente del gobierno mexicano y del Tío Sam.

En una importante demanda estoy de acuerdo con usted, Javier: crear una Comisión de laVerdad para investigar acoso, ataques, espionaje, torturas, desapariciones y asesinatos políticos que tuvieron lugar durante la guerra sucia, posteriormente y que aún persisten.

En ello también será fundamental, básico, que esa Comisión de la Verdad investigue el papel jugado durante la guerra sucia y años después por Estados Unidos, incluyendo los propósitos y resultados de la Iniciativa Mérida, y el trabajo de inteligencia que realizan en México agencias norteamericanas que gozan de creciente espacio público y redes sociales de sustento, como la USAID, la NED y sus brazos operativos, el Instituto Nacional Demócrata y el Instituto Internacional Republicano.

Al respecto, habría que recordar que los tiempos de la guerra sucia en México coinciden con golpes de Estado en Latinoamérica y la instauración de criminales dictaduras militares entrenadas y armadas por el Tío Sam. Y coinciden también con los años de la guerra de Washington contra los Sandinistas y las insurgencias de El Salvador y Guatemala, y por igual con el espionaje e infiltración de partidos de izquierda y movimientos de solidaridad en México y en el propio Estados Unidos.

Una Comisión que abordara espacios y tiempos como los mencionados sería efectivamente una Comisión de la Verdad genuina e independiente, y no, una Comisión de la Verdad aMedias, o de la Verdad Maquillada y Manipulada por los gobiernos y poderes fácticos de México y Norteamérica.

Javier, agradezco su generosa atención a este correo.

Como es costumbre, invito a EAI, a Clara Jusidman, al Padre Miguel Concha y a Sergio Aguayo a un debate público, virtual o en persona, sobre lo aquí señalado, y cuanto gusten añadir sobre mi persona. Espero la respuesta.

Saludos.

Primitivo Rodríguez Oceguera

México, DF.

P.D.

El contenido del presente correo es de carácter público.

4/15/11

Desde la fragilidad: La sociedad civil construye el bien público


Desde la fragilidad: La sociedad civil construye el bien público.
Antonieta Mercado

A Javier Sicilia y a los deudos de esta guerra, que somos todos.
Aristóteles decía que era importante cultivar las virtudes de la sociedad y del individuo, y que si un individuo crecía en un ambiente en el que no se le enseñaba la virtud moral e intelectual como una práctica social cotidiana, entonces su vida no podría ser completa, ni virtuosa ni feliz. Por ello la política debía de ser una de las mayores actividades para el ejercicio de la virtud. La política, era la más grande de las virtudes, en la que la moderación de las pasiones podría cultivarse. Aristóteles también pensaba que una vida cívica virtuosa no podía construirse cuando había diferencias económicas groseras entre los ciudadanos. Una sociedad desigual, no era un sitio propicio para desarrollar la virtud, y sí un lugar para el cultivo a las pasiones extremas, como el odio, la envidia y la violencia.
Ciertamente si uno voltea al estado mexicano en estos tiempos, la clase política carece de la virtud aristotélica del ejercicio del bien público. Es más, no hay discusión entre los políticos sobre lo que esto significa, sobre ¿para qué se gobierna?. En los últimos años, las discusiones se han centrado en exaltar la acumulación y el consumo excesivo como muestras de virtud o de “éxito” y ridiculizar a los que no pueden acceder a éstos. Desde la colonia también se ha fomentado el saqueo, la trampa y el entreguismo, prácticas cotidianas de nuestras élites, aunado al desprecio por los indígenas, los pobres, las mujeres, los homosexuales y en general los considerados “débiles” o “anormales”. Así, las grandes mayorías en México, nos hemos convertido en los “losers” de esta sin razón económica, política y cultural que muchos llaman nación.
Los políticos se dedican a pulir su imagen pública, en la que proyectan sus tácticas de trepa para colarse en el retrato, sus peleas internas, salir bien en la foto de la próxima boda del hijo del personaje importante, a la que asistirá el cardenal de moda….en donde conocerán al funcionario que los conectará a su próxima chamba. Esta es la enseñanza que dan nuestras élites al resto de la población, esto es lo que hemos aprendido de ellos.
En el Siglo XX en México, con contadas excepciones se hizo de la política una vía para acceder a la obtención de un botín económico, no para discutir el bien común. Siendo un país colonial, nunca tuvimos un proyecto de nación diverso ni nos planteamos la posibilidad de una reconciliación nacional por las heridas que todavía arrastramos de nuestro coloniaje. Ni durante la transición a la democracia --aún con el grito zapatista de “no más un México si nosotros”-- nos atrevimos a auscultar nuestro clasismo, racismo y demás ejes discriminatorios comunes en nuestra vida cotidiana.
No es extraño entonces que entremos a la segunda década del Siglo XXI con una clase política que ha perdido todo contacto con “el bien común” menos le interese que haya educación cívica para aprender la virtud de vivir en sociedad. Al cultivar la personalidad neoliberal e individualista, también dejamos que la brecha económica entre pobres y ricos se incrementara groseramente. Tenemos al hombre más rico del mundo, pero nadie en México puede aspirar a su ejemplo, pues llegó a ser tan rico usando sus conexiones con el poder. No es digamos, un ejemplo a seguir en el sentido aristotélico.
Tenemos como maestros a miembros de una clase política, una clase “empresarial” junto con sus élites “intelectuales” y clericales ancladas todas en el saqueo, el coloniaje, la misoginia, el clasismo y en el desprecio a lo diverso. Para muchos, el país ha sido una oportunidad de obtener un botín, de pasearse en sus fueros, sin dar mucho a cambio, vaya, sin siquiera tomarse la molestia de conocer a quien gobiernan, o a quien los ha hecho ricos. “Es como hablar con la sirvienta” diría un profesor universitario que conocí.
Esta realidad nos ha encontrado ante la unilateral y absurda declaratoria de guerra contra el llamado “crímen organizado” iniciada en el 2007, una guerra que ni nos pertenece, carente de estrategia, y que fue calculada para medrar políticamente, para consolidar como jefe de estado al presidente Felipe Calderón y una camarilla de incondicionales, que llegaron al poder en una posición endeble, por unas elecciones fuertemente cuestionadas. Ya en el poder, lejos de verse como un conciliador, Calderón se dejo llevar por sus complejos y odios personales, vistiendo atuendos militares sin serlo (ni Dwight Eisenhower vistió como militar cuando fue presidente de Estados Unidos, habiendo sido general de cinco estrellas en el ejército), paséandose con las policías federales y el ejército, enseñando un músculo ficticio muy parecido a los dictadores que ante la falta de legitimidad se refugian en los uniformes y las armas para infundir miedo.
A un psicólogo quizá le corresponda evaluar por qué Calderón se obsesionó tanto con lo militar, pero los mexicanos habremos de padecer el hecho de que su obsesión personal se haya transformado en un infierno nacional, al emprender una guerra sin ton ni son, en la que han muerto cerca de cuarenta mil mexicanos. Las muertes de estos mexicanos (culpables o no) no se han esclarecido y sus vidas se han agolpado como números en una macabra orgía de sangre. Guerra en la que el presidente y su grupo cercano entregaron al país al designio de la “seguridad nacional” de Estados Unidos, sin importar las consecuencias internas a cambio de los beneficios inmediatos de los recursos del Plan Mérida y el apoyo (no incondicional) de los señores de la guerra estadounidenses.
Mientras el presidente que se hizo llamar del empleo, juega con sus “juguetes militares nuevos” como él los llama, las armas automáticas contrabandeadas o enviadas en operativos como “rápido y furioso” a México y usadas por delincuentes, policías, militares, paramilitares y todo el que les pueda poner la mano encima, matan todos los días a hombres jóvenes, niños, niñas, mujeres, ancianos; aparecen más fosas clandestinas con cientos de cadáveres, hay colgados, mutilados, desaparecidos con ácido, entambados, cortados. Muertos casuales, muertos por odio o por aburrimiento del que acciona el arma. No solamente matan los delincuentes, ahora, hasta el más inconspicuo ladrón, se ha dado permiso para la violencia, pues sabe que ante la masacre, las autoridades no buscarán a los culpables de la mayoría de los delitos pues se encuentra muy ocupadas contando los muertos para dar "reportes de avances", o delinquiendo ellos mismos. Vean la nota de La Jornada en la que unos policías municipales en Ciudad Juárez levantaron a unos jóvenes tras un altercado con ellos, y luego éstos jóvenes fueron encontrados asesinados y con huellas de tortura unas semanas más tarde. ¿a quién le han aprendido los criminales? A los grupos militares de élite, entrenados por consultores estadounidenses o en estancias militares en este país; a los policías estatales y municipales que han utilizado el “know how” de su profesión como una oportunidad para unirse al crimen organizado, a muchos políticos coludidos con el crimen organizado y a muchos más etcéteras. Si no lo creen pregúntense por ejemplo, ¿de dónde salieron los Zetas? o ¿qué hacía el hijo de Diego Fernández de Cevallos con un comando de militares -o paramilitares- dirimiendo un conflicto con su ex esposa por la custodia de sus hijos? ¿Por qué no se dijo nada cuando se reportó esta noticia, por qué no hubo pronunciamientos oficiales? ¿debemos pensar que el hijo de un poderoso tiene derecho de echar mano del ejército para dirimir asuntos domésticos o de hacerse de un ejército propio sin que el gobierno se inmute? ¿Dónde están pues la legalidad y la justicia que tanto se esgrimem en los discursos oficiales? Ciertamente la impunidad ha dado pie para tanta violencia. Y allí es a donde quiero dirigirme, a la violencia que nos está tocando nuestros vínculos sociales y personales que creíamos sólidos. La violencia que acaba de tocar al poeta Javier Sicilia, a quien le avisaron que el pasado 27 de marzo le habían matado a su hijo Juan Francisco.

Javier Sicilia ha escrito mucho, y a pesar de su cansancio y su dolor personal por el asesinato de su hijo, ha salido a las calles y ha dado voz a las inconformidades de la sociedad civil ante las pilas de cadáveres y las ineficientes autoridades. El reclamo de Sicilia se ha unido y encauzado al mismo tiempo al de miles de mexicanos que ya se manifestaban de diversas maneras y este año aglutinados en torno a la campaña de NO+SANGRE han dado forma a su protesta multiplicándola por las calles y las redes sociales. No sin la oposición o el silencio de los medios de comunicación oficiales, quienes se han erigido como cómplices de esta guerra de los criminales y los poderosos contra el pueblo. Con este activismo y el reclamo ahora de recopilar los nombres de todos los caídos en la guerra contra el narcotráfico en placas colocadas en los edificios públicos, como un monumento a nuestro propio holocausto, como ha dicho el mismo, Sicilia se ha convertido quizá sin proponérselo en la cara de este movimiento por la paz. Le ha dado forma en la palabra a lo que muchos veníamos sintiendo: que la violencia no se apaga con más violencia, porque si es así, esta escala hasta volverse incontrolable. Como se ha vuelto en tan sólo unos cuantos años.
La estrategia de Sicilia es, como él la ha identificado dar a conocer este estado de vulnerabilidad en la que se encuentra la ciudadanía frente a los principales detentadores de esta violencia: el crimen organizado, los políticos y los órganos llamados de protección o gendarmería. Su plantón fuera del palacio de gobierno en Cuernavaca, concebido desde “la fragilidad” pone en evidencia la falta de atención que ha tenido la discusión de lo que es el bien público en el país. El descuido rayano en el desprecio que el gobierno le tiene a la sociedad civil, evidenciado por ejemplo con el escandaloso asesinato de la activista Marisela Escobedo en Chihuahua en diciembre del 2010, justo afuera del palacio de gobierno en donde mantenía su protesta por el asesinato de su hija, y al más escandaloso silencio de la autoridad suprema nacional ante este y otros muchos hechos violentos, como la también violenta muerte de la poetisa y activista Juarense Susana Chávez en enero de este año.
Sicilia hace un llamado a ese ente en el cual los políticos prefieren no pensar cuando medran, o los criminales cuando delinquen: a la sociedad civil como única oportunidad de refundar las instituciones democráticas del país. Mientras nuestros legisladores ocupan sus cargos y sus escritorios, las verdaderas luchas por el futuro del país como comunidad política viable y las enseñanzas cívicas y democráticas se están dando en las calles, no en las aulas, no en los recintos burocráticos anquilosados. Este reclamo por la recuperación de las buenas pasiones, como la empatía y la solidaridad, de la vida pública como expresión de la virtud social, se está dando en el conjunto de ciudadanos que estamos, como dijo Sicilia “hasta la madre” del manoseo que amplios sectores de la clase política, intelectual, empresarial y gendarme le han dado a todo, a nuestra educación, a nuestro futuro, a nuestra integridad como seres humanos. Estamos hasta la madre de que se nos trate como súbditos de un reino y no como ciudadanos de un estado.
Felipe Calderón se inconformó y dijo que estas marchas con su consigna del “Ya Basta” deberían de dirigirse únicamente a los criminales y no al gobierno. Sin embargo, es demasiado tarde, el gobierno, con el uso que ha dado a la violencia del estado, no ha podido ser garante de la paz, y con altos grados de impunidad hacia los que delinquen no ha podido erigirse en autoridad moral ante la población. Pues cada vez se descubren más y más vínculos entre los delincuentes y los funcionarios, policías y fuerzas llamadas del orden ¿a quién combaten?
La sociedad civil tiene el conocimiento necesario para iniciar un pacto nacional, como decía Aristóteles, se puede enseñar la virtud cívica a partir del replanteamiento del bien público, a través de la práctica y de pensar un proyecto de comunidad política menos a merced de las élites financieras y criminales del país y del mundo, más sustentable en prácticas de respeto por la vida, por la colectividad y por el individuo. En resumen, por la virtud que entraña la cosa pública, la virtud que debiera entrañar el ejercicio político. Una comunidad en la que se pueda decir a los deudos de los caídos que su dolor no se repetirá en otros y que desde esa poderosa fragilidad se puede fincar un país más digno, más sencillo y más noble que el que tenemos. Javier Sicilia lo ha reiterado en sus escritos y en sus comentarios: hay que refundar este país, hacerlo incluso desde la vulnerabilidad en la que nos han acorralado los criminales y los políticos.
Tenemos que hacerlo y arrebatar nuestro bien público de las manos coloniales de élites, mafias y criminales, no hay otra oportunidad histórica. Hay que encontrar fuerza en nuestra fragilidad para reconstruir este país. Ya se hizo en otras ocasiones, recordemos el terremoto del 85 en el cual el gobierno brilló por su ausencia y falta de sensibilidad. La sociedad civil puede y debe actuar. Todos los que se están movilizando desde su dolor e indignación, desde su fragilidad son un ejemplo de la virtud civil que nos hace falta re-aprender. No podemos dejar que nos sigan educando las mafias y las élites en su violencia, odio, avaricia y falta de generosidad.

4/12/11

Los Deudos de la Guerra de Calderón


Todas esas imágenes de dolor que he visto por parte de los deudos (algunos de ellos ya víctimas) de esta guerra irracional contra "el narcotráfico" en México, me inspiraron a hacer este collage. La gente en México, a pesar de ser tratada por su gobierno como súbditos, no como ciudadanos, están haciendo algo, se están organizando desde su fragilidad, como dijo el poeta, Javier Sicilia. La vida ha quedado desnuda, a la intemperie, como zoe, el estado no da garantías de no ser víctima de esta violencia, y desde esta fragilidad, como en otras ocasiones de desastre y emergencia (recordemos el terremoto del 85 por ejemplo), la sociedad civil se organiza al margen del gobierno, y muchas veces, a pesar de éste. La sociedad civil es la solución para una salida cívica y digna a este laberinto en donde el presidente como bien lo dijo Sicilia, no tiene imaginación más que para la violencia. Antes de que nos terminen de contagiar los políticos, los criminales y las élites de este país con su violencia, su indiferencia y su falta de visión para la "cosa pública" tenemos que actuar. La educación cívica se hace en la marcha.

Adelante "NO+SANGRE" ni criminalización de las víctimas de esta guerra sin razón.


4/10/11

Carta de Javier Sicilia a Políticos y Criminales


Javier Sicilia: Carta abierta a políticos y criminales
Javier Sicilia

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/89858





MÉXICO, DF., 3 de abril (Proceso).- El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

Esta carta se publica en la edición 1976 de la revista Proceso, ya en circulación.